La Procesión del Silencio, que lleva recorriendo las calles de Madrid cada Viernes Santo desde el año 1941, fue la más emotiva y tradicional de todas las celebradas en la capital de España.
En ella participaban la práctica totalidad de las Hermandades y Cofradías de la capital, que se juntaban a las once de la noche en la Puerta del Sol para dar comienzo a la misma. Dicha Procesión llegó a estar constituida por veintiún pasos, imágenes que representaban un recorrido a lo largo de toda la Pasión de Cristo. Así, podían apreciarse tallas del Señor en la Oración en el Huerto, apresado y juzgado, momentos de la flagelación, la coronación de espinas, el Señor con la cruz a cuestas, crucificado, el desprendimiento de la cruz, Cristo yacente, imágenes de Dolorosas…
Con el paso de los años, cada Hermandad y Cofradía fue desarrollando únicamente su propia estación de penitencia, por lo que la Procesión del Silencio pasó a estar formada tan sólo por los pasos propiedad de la Cofradía del Silencio y Hermandad de Cruzados de la Fe (La Oración en el Huerto, La Flagelación y La Virgen y San Juan del escultor Víctor González Gil y el Santísimo Cristo de la Fe, talla del escultor valenciano José Capúz Mamano) acompañados de La Santa Biblia en andas, La Piedad (talla del siglo XVII propiedad de los Padres Dominicos) y la Hermandad del Divino Cautivo con su imagen titular (talla de Mariano Benlliure) que participó en la Procesión del Silencio hasta el año 1991.
Durante muchos años la Procesión del Silencio, al carecer la Cofradía de iglesia propia, tuvo que partir desde solares y otros recintos similares que albergaban a los pasos, siendo la Iglesia de San José el lugar desde el cual los penitentes iniciaban su recorrido procesional para comenzar a acompañar a los pasos en la Puerta del Sol a las once de la noche (como siempre se había hecho).
Con el paso de los años y tras constituirse una nueva Junta de Gobierno, la misma decidió abandonar el piso de la calle Gran Vía que servía de sede social y embarcarse en la aventura de ubicarse en la iglesia propiedad de la Hermandad. Fue esto lo que hubo de provocar todos los cambios que hasta la fecha se han venido sucediendo en la Procesión del Silencio.
En los primeros años, la Hermandad tuvo que seguir saliendo a la calle en las mismas condiciones. Es decir, trasladaba a la Iglesia de San José todos los hábitos, capirotes, cruces, cirios, estandartes y demás enseres utilizados en la Procesión. Posteriormente, con la inestimable colaboración de los operarios del Ayuntamiento de Madrid, trasladaba los pasos procesionales desde los talleres situados en la calle Legazpi al lugar desde el cual iban a partir dichos pasos en la Procesión del Silencio, para posteriormente trasladar las imágenes a dicho lugar y montar los pasos. Y al finalizar la Procesión, el mismo procedimiento pero a la inversa. Todo esto teniendo en cuenta que la Hermandad desarrollaba su actividad en una iglesia en ruinas que poco a poco iba acondicionando por sus propios medios.
Además, la Cofradía afrontó un nuevo reto a petición de los vecinos del barrio en el que se ubicaba su iglesia: procesionar también el Jueves Santo con el Santísimo Cristo de la Fe por las calles aledañas.
Y de esta manera, poco a poco, la Cofradía consiguió cumplir uno de sus deseos: conseguir iniciar la Procesión del Silencio desde su propia iglesia. Pero siempre manteniendo la Puerta del Sol como cita obligada con el pueblo de Madrid a las once de la noche.
Y así fue hasta que por causas ajenas a la Cofradía y Hermandad, la Procesión del Silencio tuvo que eliminar la Puerta del Sol de su recorrido procesional, pasando a ser dicho recorrido el siguiente: Iglesia del Santísimo Cristo de la Fe (calle Atocha 87), Plaza de Antón Martín, Plaza de Matute, calle Huertas, Plaza del Ángel, Plaza de Jacinto Benavente, calle de la Bolsa, calle Imperial, calle Toledo, Plaza Mayor, calle Gerona, Plaza de las Provincias, calle Atocha, Plaza de Antón Martín e Iglesia del Santísimo Cristo de la Fe.
Para la Semana Santa de 2007 se produce un nuevo cambio en el recorrido –con el deseo de que sea ya definitivo-, discurriendo éste por las calles aledañas a la Iglesia del Santísimo Cristo de la Fe, en el incomparable marco del Barrio de las Letras. Dicho recorrido es: Iglesia del Santísimo Cristo de la Fe, calle Atocha, Plaza de Antón Martín, Plaza de Matute, calle Huertas, Plaza de Santa Ana, calle Prado, calle Echegaray, calle Huertas, calle León, calle Lope de Vega (estación de penitencia en el convento de las Trinitarias), costanilla de las Trinitarias, calle Huertas, calle costanilla de los desamparados y entrada en la Iglesia del Santísimo Cristo de la Fe (calle Atocha).
Durante estos últimos años, la Hermandad hizo un enorme esfuerzo para realizar un sueño: portar a hombros, en un paso de andas, al Santísimo Cristo de la Fe. Para ello hubo que seguir realizando obras de rehabilitación y acondicionamiento de la iglesia, como fue la apertura de las puertas que originariamente daban la entrada al templo, la realización del paso de andas y la constitución de una cuadrilla de anderos que comienza sus ensayos cuatro meses antes de la procesión. Esto supuso, con gran amargura para todos los miembros de la Cofradía, renunciar a que el resto de pasos procesionaran.
Así pues, la Procesión del Silencio la constituyen en la actualidad el paso del Santísimo Cristo de la Fe acompañado de Nuestra Señora de los Dolores, propiedad de la Parroquia de El Salvador y San Nicolás, cuyo párroco, D. Ubaldo Moreno, ha sido de vital importancia para nuestra labor y sin cuya inestimable colaboración, la Cofradía del Silencio y Hermandad de Cruzados de la Fe no hubiera llegado a ser lo que es en la actualidad. Dicha imagen, gracias a un enorme esfuerzo y con el regocijo y admiración de todos los que constituimos la Cofradía, procesiona también en un paso de palio portado por mujeres anderas de la Cofradía.
Otro dato a tener en cuenta es que el nombre de Procesión del Silencio tiene por objeto recordar los orígenes de la misma, dado que el cortejo procesional no transcurre en completo silencio como lo hacía en el pasado (aunque sí lo hacen los penitentes de los distintos tramos). En la actualidad, tanto el paso de palio como el paso del Señor van acompañados por banda de música y agrupación musical respectivamente.